Esta inmersión es como ir en busca del tesoro escondido. El buceo transcurre en el margen entre la arena y la roca, siguiendo el pequeño veril que se forma. El paisaje adopta formas artísticas creando pequeños espacios en los que resulta irresistible echar un vistazo en busca de moradores. También se pueden reconocer los escasos restos de un antiguo pecio que el mar ya casi ha desintegrado. Se trata de una inmersión sencilla, entretenida y variada porque podemos disfrutar de ambientes muy variados como cuevas, pequeños veriles y grandes bancos de arena.

Esta inmersión no tiene un recorrido único. Para facilitar la orientación, lo más sencillo es partir del punto de fondeo y seguir el veril dejando siempre la roca al mismo lado. Para regresar basta con continuar el veril con la roca en el lado contrario. Si queremos, podemos llegar incluso al pecio. La profundidad es perfecta para el buceo puesto que nadaremos entre 12 y 18 m, así que la reserva de aire nos permitirá disfrutar de una inmersión relativamente larga y cómoda.

CONSEJO

En las cuevas controlaremos nuestra flotabilidad. El sedimento más fino se encuentra allí donde menos incide la corriente. Es el caso de las que presentan fango en su interior que se suspende fácilmente y reduce la visibilidad drásticamente en cuestión de segundos. Para disfrutar de este tipo de inmersiones resulta imprescindible controlar la flotabilidad, realizar los movimientos lentamente y evitar los roces con el fondo y las paredes.

Textos e imágenes de oceanografica.com

Punta Berrugo