El nombre de este pesquero da buena cuenta del rumbo preferente que tenía planificado, la costa africana. Con la ruptura del acuerdo con Marruecos, tras perder la posibilidad de seguir faenando en el banco canario-sahariano, muchos barcos fueron hundidos en Lanzarote. Este es uno de ellos, pero no llegó a las grandes profundidades donde estaba destinado. Un fallo en la voladura hizo que tuviesen que acercarlo a costa acabando al alcance del buceo. Se trata de un antiguo cerquero de unos 35 m de eslora que hoy descansa, en excelente estado de conservación, al pie
del arrecife, acostado y mostrando su gran hélice a unos 32 m de profundidad.

La inmersión es muy sencilla, si no hay fuertes corrientes. Descendiendo por el cabo del ancla se continúa hasta la hélice, que es la parte más profunda. A su lado se genera una pequeña oquedad donde se refugian grandes sargos que no dudarán en salir ante nuestra presencia. Continuamos hacia popa pasando por su rampa, por donde antaño se viraban las redes y que hoy nos conduce a la bodega. Desde aquí se puede recorrer toda la cubierta del barco para acabar ascendiendo por la banda de estribor a menos profundidad. En el exterior del puente todavía se puede observar parte del nombre del barco. En esta inmersión es fácil ver especies pelágicas, por lo que tenemos que estar atentos al azul para no desaprovechar la oportunidad.

Consejos

La boya de seguridad es un elemento imprescindible en esta inmersión. El cabo del ancla nos sirve de guía para la ascensión pero ante cualquier imprevisto es necesario poder subir con seguridad. Resulta muy recomendable haber practicado con la boya antes de usarla en una emergencia, nos servirá para subir y mantenernos en la profundidad
correcta durante la parada de seguridad. El cabo de la boya puede enredarse si no sabemos usarlo o carecemos de práctica. Es por eso que se lleva, además, un carrete.

Textos e imágenes de oceanografica.com

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