Gigantescas paredes que caen al abismo, imponentes desplomes, inmensas rocas puntiagudas, cuevas, cañones submarinos, grandes bancos de arena, arcos; todo esto forma un paisaje espectacular adornado con mil formas de vida. El paisaje es uno de los platos fuertes de esta inmersión por lo
variado que resulta. Los recovecos de la roca albergan dos corales naranjas y una pequeña cueva donde se cobijan los camarones narval. Observaremos, además, una gran variedad de otras especies.

El buceo comienza directamente por la línea de boyas que delimita la zona de baño de la playa. Ya en el fondo, podemos descender por la arena hasta el pequeño arco que se forma en la roca por donde incluso cabe una persona. De ahí, si seguimos el veril dejándolo a mano derecha, a escasos metros llegamos a una placa en homenaje a Richard, un guía muy querido que frecuentó y popularizó este lugar y que murió por causas ajenas al buceo durante unas vacaciones en el extranjero.

Consejos

Después de la picadura de erizo, la mordedurade angelote es quizá uno de los sustos más frecuentes entre submarinistas inconscientes y con poca experiencia. Ciertamente, los peces-ángel son animales muy mansos y tranquilos que no dudan en recordarnos que son tiburones si se les tira de la cola o de una aleta. Como siempre en el buceo, “se mira pero no se toca”.

Textos e imágenes de oceanografica.com

Richies Place